145543429308476 Club Deportivo Más Vale Prevenir

viernes, 8 de febrero de 2019

La Seguridad Emocional condicionante del desarrollo del modelo lúdico

seguridad emocional modelo ludico

La seguridad emocional es muy importante para el desarrollo integral de los niños y niñas y por tanto para que el Modelo lúdico se desarrolle, pero ¿cómo se concreta y se lleva a cabo en la práctica?

La creación del ambiente de seguridad emocional es una condición sobre la que se asienta el modelo lúdico. La seguridad emocional de los niños es el resultado, entre otros, de unas vivencias en las que se les proporciona:

  • Unas relaciones afectuosas. Independientemente de las conductas infantiles; estos nunca deben temer que el afecto o su retirada, sea una consecuencia de sus comportamientos.

La seguridad del cariño es una necesidad básica infantil, sobre la que no hay que crear nunca dudas.

Los niños y niñas tienen que sentirse queridos y aceptados siempre; sus comportamientos pertenecen a la esfera de lo que están aprendiendo a regular, tienen que aprender a hacerlo sin relación con lo que se les aprecia.

  • Un tratamiento sobre sus deseos. Tiene que confiar en el adulto, que en principio, está dispuesto a satisfacerlos si son apropiados y ajustados a las situaciones concretas.

Queda pendiente un aprendizaje sobre los deseos para compensar la influencia de varios factores:

  • La falsa creencia de que respetar a un niño consiste en preguntarle a partir de los 6 meses ¿lo quieres? ¿Quieres dormir? ¿Quieres recoger los juguetes? Y el consiguiente drama para que haga algo sobre lo que previamente se le ha solicitado opinión.

  • Claro que "no quiere", pero sobre todo no sabe lo que quiere y de esta forma, con la confusión del querer y del desear, llega muy pronto el apetecer y con él comienza a ser complicada la construcción de una personalidad libre y equilibrada. Aprender a desear es un contenido olvidado en la educación de la personalidad.

  • La publicidad en la sociedad de consumo crea deseos para satisfacerlos con los productos. Son falsas sustituciones muy eficaces para el mercado pero no para la construcción de identidades libres.

    • La confianza de que son capaces. De aprender y de actuar de forma adecuada; de realizar lo que se les solicita y una disponibilidad del educador para ayudarles si lo precisan.

  • Las expectativas positivas o contrarias, sobre las posibilidades de los niños y las niñas, que se expresan muy sutilmente a través de lenguajes, y que no le resultan indiferentes, son una garantía que determina en alto porcentaje su éxito o fracaso.

Bruner explica que un niño inicia los procesos de comunicación porque sus padres le hablan desde un principio como si les entendiera y con la seguridad de que va a hacerlo.

Durante el juego las cosas varían y se envían mensajes contundentes que van configurando una identidad en construcción para el interesado y también para el resto del grupo.

A estas edades la mayoría de los comportamientos son educables y una condición fundamental para ello lo constituye la confianza que se tenga sobre las capacidades de los interesados e interesadas. Es el llamo efecto Pygmalión.

El efecto Pygmalión se refiere, a que si tengo expectativas positivas hacia una persona, lo más probable es que se desarrolle de forma exitosa y al contrario hará que la persona no sea capaz de desarrollar todas sus potencialidades.

Por ello, nunca se debe, ni jugando, decirle a un niño que es agresivo, nervioso, inquieto y mucho menos, malo. Es necesario aprender a nombrar sus acciones en relación al "¿Estás?", "¿Qué te pasa?", "Vamos a ver qué puedes aprender a hacer para que no te vuelva a suceder esto".

Aunque la etiqueta que le adjudicamos no lo tenga en cuenta, el resultado del mensaje es comprendido por el interesado y por los componentes del grupo, que expresan a la salida de clase: "En la clase hay un niño malo, o que pega". A lo que se le contesta "Pues no te pongas a su lado y no jueges con él" o si está cercano el día "No le invitaremos a tu cumpleaños".


jueves, 31 de enero de 2019

¿En qué momento se inició el Modelo lúdico?

Modelo Ludico


Fue al principio del siglo XX, cuando el concepto sobre los modelos de la escuela tradicional se empezó a cuestionar, surgiendo los movimientos pedagógicos que se incluyen en la llamada "Escuela Nueva".

La influencia de la Escuela Nueva, salvo contadas y honrosas excepciones, ha llegado muy lentamente a España.

La escuela de nuestros padres y no digamos abuelos, no había evolucionado con el signo de los tiempos y seguía manteniendo una tradicional forma de hacer y de configurar el pensamiento de quienes tenían la suerte de poder asistir a sus enseñanzas.

La escuela tradicional está asociada al concepto único de "instrucción", en la que no tenía lugar una concepción educativa que se alejara de la seriedad y la severidad; tenía a la repetición como recurso preciso para llevar por el buen camino a los "descarriados chiquillos".

Esta concepción escolar es la consecuencia de dos factores superados en la actualidad:

1. La moral era represora de cualquier manifestación espontánea por pecaminosa: las emociones e impulsos infantiles no tenían cabida más que para ser silenciados.

2. La escuela era la depositaria y difusora del conocimiento, fuera de la escuela no se podía aprender.

El movimiento de la Escuela Nueva estableció como uno de sus 30 Principios innovadores aquel referido concretamente al juego:

"La Escuela Nueva establece su programa sobre los intereses espontáneos del niño".

A pesar de los retos que se están planteando en la actualidad, no conviene idealizar la escuela ni la educación del pasado.

Felizmente en la actualidad ese pasado se está superando y las investigaciones, así como las nuevas orientaciones pedagógicas son una realidad a las que se pretende ajustar nuestra nueva escuela.

Como todo lo que incumbe a la educación tiene su última referencia en la legislación, ¿sabes cuál es?

Nuestro actual sistema educativo, por la Ley orgánica de la educación 2/2006 (LOE), basado en una perspectiva constructivista, considera el juego como un recurso metodológico muy en consonancia con el modelo lúdico.

La LOE menciona como uno de sus principios generales, en el artículo 12 que: "La Educación Infantil constituye la etapa educativa con identidad propia que atiende a niños y niñas desde el nacimiento hasta los seis años de edad".

También el artículo 14 se establece como principio pedagógico que "Los métodos de trabajo en ambos ciclos (0-3 y 3-6) se basarán en las experiencias, las actividades y el juego y se aplicarán en un ambiente de afecto y confianza, para potenciar su autoestima e integración social."

Este cambio de concepción y de perspectiva ha supuesto las bases para un avance metodológico en la educación infantil centrada en el juego, como fundamento de los aprendizajes, que responde a las necesidades humanas en los primeros años de vida.

Su desigual implantación ha colaborado a que siga siendo un modelo nuevo, que se está enriqueciendo continuamente con aportaciones y novedosos ajustes.

El largo proceso de su evolución está marcado por el interés que ha suscitado y sigue suscitando su estudio desde diversas áreas del conocimiento humano.

Todo lo cual otorga una gran vitalidad a este modelo metodológico porque cada nueva investigación aporta valiosos datos necesarios de ser identificados como enriquecedores para la práctica en el aula.

Se puede considerar que cada nuevo estudio sobre el juego y el modelo lúdico resultante inciden en una evolución constante.

El reto actual para la escuela consiste en que el modelo lúdico educativo se afiance y sistematice en la educación infantil y se extienda a la etapa de educación primaria.

jueves, 24 de enero de 2019

¿Jugamos para aprender o Aprendemos jugando?

La infancia en la actualidad es considerada por la ciencia como la etapa en la que se adquieren los primeros conocimientos y se define la personalidad del ser humano.

Es en los primeros años de vida, cuando el desarrollo del niño marca sus posibilidades del futuro.

Tonucci, define el concepto de la infancia como una explosión de conocimiento, ya que los hitos más importantes del desarrollo se dan en las primeras etapas.



La consideración del juego como contenido significa aprender a experimentar una emoción placentera en las actividades cotidianas. 

Su importancia y oportunidad se relacionan con la necesidad de satisfacer el deseo humano de sentirse bien, de acercarse y conseguir la felicidad.

Trabajar la capacidad lúdica con los niños desde los primeros momentos consiste en ayudarles a dar un sentido personal y satisfactorio a todo lo que hagan.

  • Colocarles en la cuna de la forma que más les agrade y hacerles notar lo bien que se está de esa manera.
  • Darles agua cuando tienen sed y hacerles notar la sensación agradable de calmarla.
  • Ayudarles a emocionarse con las nubes que corren por el cielo un día de viento, o con la luna llena.
  • Cuando no quieran hacer algo que se precisa, encontrar una forma agradable para que acabe por gustarles hacerla.

¿Jugamos para aprender o aprendemos jugando?

Esta es la base del Modelo lúdico, que puede tener diferentes aproximaciones. Desde la idea del juego como elemento de motivación hasta las tareas escolares, (resolución imaginativa de problemas, música...) a la concreción del juego como recurso didáctico, donde se plantean las actividades educativas con apariencia de juego.

Pero el Modelo lúdico, tiene una visión diferente, el juego no es un mero recurso o un medio para conseguir objetivos, sino que es un ámbito y objetivo en sí mismo.

Parte de la idea de juego como actividad propia de la infancia y básica para el desarrollo psicosocial de los niños y niñas, basta con que jueguen para que aprendan, no se juega para aprender.

El juego es una actitud de espontaneidad y entusiasmo. Es por ello que la función básica como educadores desde el modelo lúdico es garantizar a los niños y niñas el derecho al juego y concienciar sobre la importancia del papel educativo de éste.

El modelo lúdico consiste en conseguir una intervención educativa que posibilite el mayor número y variedad de experiencias lúdicas, en las que se incluirán los aprendizajes correspondientes. Esta concepción de juego como medio educativo es exclusiva del educador no del niño que juega.

Sus características más destacadas son:

>> Precisa de un requisito, que una vez conseguido, se convierte en otra dimensión que lo potencia: el ambiente de seguridad emocional que rodea la vivencia placentera.

>> Evita la disociación entre trabajo-serio-aprendizaje y juego, porque se pretende que el trabajo serio tenga un componente profundamente gratificante, y que a su vez reúna las características coherentes con los valores de justicia y paz, deseados para todos los seres humanos.

>> Presenta actividades atractivas, en un contexto de seguridad emocional, que crea un "hábito de aprendizaje"  donde adquiere sentido el conocimiento, que es una de las mejores aventuras humanas.

>> Evoluciona y se adapta a nuevos requerimientos en etapas posteriores, con tareas de ejercitación o repetitivas si se precisan, pero dentro de un marco de satisfacción personal que conduce a la motivación por aprender.

El modelo lúdico reúne dos características complementarias:

  1. Desde el punto de vista del niño y la niña: El principio básico del aprendizaje y desarrollo infantil es su condición de placentero, lúdico.
  2. Desde el propio juego: El juego es un principio psicopedagógico y no un mero recurso, aunque utilizarlo como recurso potencia el valor educativo de la actividad.

La vivencia lúdica, repetida en las primeras experiencias espontáneas con las personas de apego, el entorno y sus objetos crean en el pequeño hábitos de investigación, descubrimiento y aprendizaje que generan la motivación por el conocimiento.