martes, 28 de mayo de 2019

¿Cómo hacer que la hora de la comida no sea una batalla?

trastornos alimenticios

En muchos hogares, la hora de la comida se convierte en uno de los momentos más conflictivos del día.

Es frecuente que haya problemas a la hora de las comidas durante la infancia. Hay niños y niñas que se eternizan delante del plato y se distraen con casi cualquier cosa, lo que hace que coman muy lento.

Otros no asumen las normas o los hábitos de la comida, necesitando tener juguetes a su alrededor, demandar la atención de alguien de forma constante para que le entretenga o darle la comida a la boca.

En otros casos el niño o la niña no quiere comer sin ninguna razón aparente, o no es capaz de estar sentado a la mesa más de un minuto seguido.

Un problema típico es el rechazo a alguna comida, pero debemos pensar que es muy raro que tengamos un rechazo innato a algunos tipos de comida, ya que esta actitud es muy probable que haya sido aprendida en su entorno de alguien muy cercano.

Este tipo de conductas no son graves, pero en más de una ocasión llegan a desesperarnos.

Muchas veces este tipo de conductas tiene el mismo mecanismo explicativo, ya que generalmente los padres y madres pasan a prestar más atención al niño o la niña cuando se lleva a cabo una conducta inadecuada, como por ejemplo dice que no quiere más, evita la cuchara, empuja el plato, no como si no se lo damos a la boca, etc.

Muchas veces, fruto de la desesperación, los padres y madres acaban dando la comida al niño o a la niña a la boca, se le distrae con la tele, se cambia la comida por otra que le gusta más, etc.

De esta forma le estemos dando a entender que el no comer o las conductas inadecuadas le van a servir para mantener la atención de los padres, para divertirse o, en definitiva, para conseguir lo que desean, con lo que tenderán a repetir esas conductas.

Recomendaciones generales para que nuestros hijos e hijas se lo coman todo todito.
  • Parece lógico pensar que, al igual que ocurre en los adultos, haya unos niños y niñas que coman más que otros, o que incluso un mismo niño o niña pase por épocas en las que tiene menos apetito. 
  • En este sentido, si el niño o la niña lleva una dieta equilibrada podemos ser algo flexibles a este respecto. El evitar que pique entre horas o darle golosinas antes de las comidas, puede ayudar evitar la inapetencia infantil.
  • Hacerle partícipe de la compra, pidiéndole que venga con nosotros al supermercado y dejando escoger algunos alimentos de la compra puede ayudar a hacer más positivo el mundo de los alimentos. Orientar con frases del tipo: “Vamos a merendar una pieza de fruta, ¿qué fruta te apetece?.
  • Dejar al niño o a la niña ser nuestro “pequeño ayudante” a la hora de elaborar la comida, pidiéndole tareas sencillas adecuadas a su edad.
  • Las rutinas hacen que los niños y niñas adquieran seguridad, por lo que establecer una rutina a la hora de las comidas puede ser beneficioso; por ejemplo, siempre a la misma hora, en la misma mesa, con sus cubiertos “especiales”, etc.
  • En ocasiones es conveniente mostrar indiferencia, no enfadarnos ni regañarles, es decir, no atender su conducta inadecuada.
  • Muchas veces caemos en el error de preguntarles si quieren un tipo de comida, con lo que una respuesta posible es “no”. Lo mejor suele ser dar a elegir entre dos platos, por ejemplo “quieres puré o tortilla”, con lo que evitamos la posibilidad de que nos diga que no.
  • La actitud que adopten los padres y madres también va a ser determinante. De forma consensuada entre ambos padres se debe decidir qué es lo que deber comer el niño o la niña, manteniéndose firmes, aunque se muestre caprichoso/a.
  • Con la intención de que lleve una dieta lo más equilibrada posible, lo mejor es no ofrecerle todos los días lo que más le guste solo por evitar un posible berrinche. De la misma forma que no es conveniente eliminar de su dieta aquellos alimentos que supongan una pelea a la hora de la comida.
  • Ante alimentos que provoquen su rechazo, se puede empezar por darle muy pequeñas cantidades (media cucharadita, por ejemplo) y que a continuación como otro plato preparado. El objetivo es ir aumentando esa cantidad de alimento, hasta que al final se consigue que el rechazo desaparezca.

Bibliografía: Revista Educativa para la familia. Editorial Everest.
Foto de comida creado por bearfotos - www.freepik.es

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